Hervir cáscaras de mandarina junto con pimienta y canela se ha convertido en una alternativa casera que va más allá de una simple curiosidad de cocina. En muchos hogares, los ambientadores comerciales pueden resultar demasiado fuertes, poco duraderos o con fragancias artificiales. Esta mezcla aprovecha ingredientes cotidianos que, al entrar en contacto con el calor y el agua, liberan aceites esenciales naturales que perfuman el ambiente de forma agradable y más sutil.

Los restos de mandarinas que normalmente terminarían en la basura encuentran aquí una segunda vida muy útil. Cuando se calientan las cáscaras, el vapor transporta aromas cítricos, frescos y ligeramente dulces que son liberados en el aire. La canela aporta un tono cálido y especiado, mientras que una pizca de pimienta potencia la sensación de profundidad olfativa en espacios cerrados.

Además de perfumar, esta preparación casera ofrece ventajas prácticas para el día a día. Puede ayudar a neutralizar olores persistentes tras cocinar alimentos con olores fuertes o a crear una atmósfera acogedora durante los meses fríos, sin tener que recurrir a químicos o aerosoles. Su preparación es simple y económica, lo que la convierte en una opción accesible para cualquier persona que busque un ambiente más natural en su hogar.

El proceso no tiene ninguna complejidad: basta con poner agua, las cáscaras de mandarina, canela en rama y una pizca de pimienta en una olla a fuego bajo durante unos minutos, permitiendo que el aroma se libere y circule por la vivienda. Conforme el agua se evapora, es posible reponerla para prolongar el efecto.

Con información de: Heraldo

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