El Parlamento argentino aprobó este jueves la reforma laboral impulsada por el presidente Javier
Milei, con 135 votos a favor y 115 en contra, marcando un giro significativo en la regulación del trabajo en el país. La ley, que generó un intenso debate entre legisladores, sindicatos y empresarios, además de movilización en todo el país con registros de repręsión por parte de füęrzas policiales contra los ciudadanos, busca modernizar un mercado laboral considerado rígido y burocrático, con el objetivo declarado de fomentar la inversión, la creación de empleo y la competitividad económica.
Flexibilización extrema de contratos: Se denuncia que la ley permitiría a las empresas negociar directamente con los trabajadores condiciones más individuales, debilitando derechos colectivos y reduciendo la protección frente a despidos.
Reducción de indemnizaciones: La reforma pretende ajustar la forma en que se calculan las indemnizaciones por despido, limitando los montos que los trabajadores podrían recibir, lo que se interpreta como un golpe a la seguridad económica de quienes pierdan su empleo.
Desfinanciamiento de la seguridad social: Los sindicatos advierten que la ley podría reducir aportes o cambiar mecanismos de financiamiento de jubilaciones y prestaciones, afectando directamente a la seguridad social de la población.
Aumento de la precariedad laboral: La norma fomentaría modalidades de trabajo más flexibles o temporales, incluyendo jornadas reducidas o contratos por proyectos, lo que podría incrementar la informalidad y la inestabilidad en el empleo.
Trámite exprés y falta de debate: Los dirigentes critican que la reforma, con más de 200 artículos, se esté tratando en instancias extraordinarias y sin tiempo suficiente para la participación de los sindicatos, limitando la discusión democrática sobre un tema que impacta directamente a millones de trabajadores.
En síntesis, la reforma se presenta como un cambio profundo en las reglas laborales argentinas, con el argumento oficial de generar inversión y empleo, pero que para los gremios representa una amenaza directa a los derechos históricos de los trabajadores y a la protección social.
Con información de: Tiempo









