Incluso los caballos se consideran ahora mascotas y, en consecuencia, no solo no deben ser maltratadøs, sino que ni siquiera deben considerarse alimento, según se refleja en un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados italiana. Este proyecto de ley, redactado por Michela Vittoria Brambilla , miembro del partido Noi Moderati, ya ha comenzado su trámite parlamentario y es la primera vez que el Parlamento italiano considera un proyecto de ley para declarar a los equinos como animales de compañía y, en consecuencia, prohibir su säcrificio y uso como alimento.

El proyecto de ley, identificado con el acrónimo AC 48 y titulado «Normas para la Protección de los Équidos y su Reconocimiento como Animales de Compañía», comenzó su trámite de aprobación en la Comisión de Agricultura de la Cámara hace unos días. «Actualmente», afirma Brambilla, «los equinos siguen siendo expløtados en todos los sentidos, y a menudo su destino final es el matâdero. Esta propuesta es una oportunidad extraordinaria para impulsar un cambio cultural que ya es muy querido por la mayoría de los italianos».

En 13 artículos, el texto de Brambilla describe un sistema de protección detallado que tiene su núcleo en la prøhibición del säcrificio, la exportación para säcrificio, la venta y el consümo de carne, la utilización en espectáculos pelïgrosos o ëstresantes, la expløtación excesiva, la utilización para experimentos científicos (incluida la clønación) y las actividades contrarias a la dignidad o las capacidades físicas de todas las especies equinas.

Un informe de Ipsos, publicado en mayo, muestra que el consümo de carne de caballo en Italia está en su nivel más bajo: solo el 17% de los consumidores de carne afirma consümirla al menos una vez al mes. Entre quienes no la consümen, el 42% explica su elección por un sentimiento de empatía hacia estos animales, y el 31% ya los considera «mascotas».

«Estamos en el siglo XXI», recuerda el presidente de Leidaa, «y, sin embargo, los equinos siguen siendo explotados de diversas maneras. Los caballos, en particular: bajo carpas de circo, en hipódromos oficiales, en carreras cląndestinas, sobre el empedrado de los centros urbanos, tirando de carruajes bajo la lluvia o un calor abrasador, o incluso corriendo a toda velocidad por los hipódromos medievales del Palio. Y, en la mayoría de los casos, gracias a la triangulación o a certificaciones complacientes, el destino final es el matâdero, a menudo tras soportar larguísimos viajes en condiciones indescriptibles».

Con información de: El Mundo

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