Un nuevo capítulo lleno de nostalgia y curiosidad se ha reavivado entre los seguidores de la farándula venezolana tras conocerse que los actores Jonathan Montenegro y Carlos Mata estuvieron muy cerca de consolidar un lazo familiar hace más de dos décadas, en una historia que mezcla afecto, coincidencias y vínculos personales que hoy se recuerdan con interés por parte del público.

Según el mismo Montenegro , su relación con Mata se originó en los tiempos en que compartían espacios sociales y laborales dentro de la escena artística venezolana, cuando Mata le propuso a la abuela de Montenegro adoptar a Jonathan, una situación que no llegó a concretarse, pero que marcó la vida de los actores.

Aunque la adopción nunca se concretó por decisión de su abuela, quien fue su principal cuidadora tras crecer sin sus padres biológicos, Montenegro valoró profundamente el ofrecimiento de Mata. Para el actor, ese gesto no fue simplemente una frase, sino una señal de afecto genuino que llenó un vacío emocional que lo acompañó desde muy joven. La experiencia quedó grabada como una muestra de cariño que fue más allá de la amistad profesional que compartieron durante años.

La relación entre ambos comenzó en los sets de grabación y en espacios de trabajo conjunto, incluidos proyectos como La dama rosa, donde compartieron escenas que fortalecieron su vínculo. Montenegro destacó que, incluso cuando Mata viajaba constantemente por compromisos laborales en el extranjero, siempre encontraba tiempo para enviar detalles y regalos, lo que consolidó una conexión especial entre los dos.

Montenegro fue enfático en señalar que nunca llegó a confundir a Carlos Mata con su padre biológico, pero sí expresó que siempre lo consideró un “hijo elegido”: una relación construida con respeto, cariño y apoyo constante, sin necesidad de trámites formales ni etiquetas legales. Para el actor, ese vínculo definió parte de su crecimiento personal.

Años después, la cercanía entre ambos perduró hasta reencontrarse en otras producciones como Voltea pa’ que te enamores, lo que, según Montenegro, reafirmó que la conexión que construyeron en el pasado seguía intacta. Hoy, habla de esa etapa con gratitud, resaltando que la familia puede surgir también del afecto, el acompañamiento y la elección mutua, y no solamente de los lazos biológicos.

Con información de: Ronda

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