Hablarle a los perros con voz aguda, palabras dulces y un tono exagerado es una escena cotidiana en millones de hogares. Para muchos dueños es una forma natural de expresar cariño, pero la pregunta persiste: ¿qué piensa realmente un perro cuando su humano le habla como si fuera un bebé?
Especialistas en conducta animal explican que los perros no comprenden el significado literal de las palabras, pero sí son altamente sensibles al tono emocional. Cuando una persona utiliza una voz suave, melodiosa y afectuosa, el animal no lo percibe como infantilización, sino como una señal clara de atención positiva y ausencia de amenaza.
Desde la perspectiva canina, ese tipo de comunicación suele asociarse con momentos agradables: caricias, juego, cercanía y afecto. La voz aguda y cariñosa indica que el perro es el centro de la interacción, lo que refuerza el vínculo emocional entre la mascota y su dueño, especialmente en contextos de calma o diversión.
Sin embargo, los expertos advierten que este tono no siempre es funcional. Utilizar una voz dulce para dar órdenes, corregir conductas o establecer límites puede generar confusión, ya que el perro no distingue cuándo se trata de una instrucción seria y cuándo de una interacción afectiva.
Por ello, los especialistas recomiendan variar el tipo de comunicación según el contexto. Un tono cariñoso fortalece el vínculo emocional, mientras que una voz más neutra o firme resulta más efectiva para el aprendizaje, el adiestramiento y la corrección de comportamientos.
Con información de: TN









