Con el paso del tiempo y la exposición a la humedad, las parrillas de hierro suelen cubrirse de óxido, lo que puede dar la impresión de que ya no sirven para cocinar. Sin embargo, existen dos métodos caseros efectivos que permiten eliminar la corrosión y devolver la funcionalidad a las parrillas en pocos minutos, sin necesidad de lijadoras o productos costosos.

El primer método combina calor, fricción y una pasta limpia: primero, se calienta la parrilla sobre el fuego o las brasas, lo que ayuda a aflojar la suciedad y debilitar el óxido adherido. Una vez tibia, se raspa con un cepillo metálico o virulana de acero para retirar los residuos. Luego, se prepara una mezcla con vinagre y bicarbonato de sodio hasta formar una pasta, se aplica sobre toda la superficie y se deja actuar unos minutos antes de enjuagar y secar al fuego nuevamente para eliminar la humedad.

La segunda alternativa utiliza ingredientes igualmente accesibles: bicarbonato de sodio, sal y ácido cítrico, que actúan como abrasivos suaves y desincrustantes naturales. El procedimiento es similar al anterior: se calienta la parrilla, se raspa con un cepillo metálico y posteriormente se aplica la mezcla sobre la superficie para frotar desprender la corrosión, antes de enjuagar y secar al fuego.

La clave de ambos métodos está en combinar el calor para debilitar el óxido, la fricción para remover el material suelto y las mezclas caseras que ayudan a desprender las partículas adheridas. El paso final de secado al fuego es fundamental, ya que elimina la humedad y ayuda a prevenir que el óxido reaparezca.

Con información de: TN

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