Un estudio global que evalúa la salud mental y el bienestar volvió a evidenciar una marcada brecha generacional: los adultos jóvenes de entre 18 y 34 años presentan mayores dificultades para afrontar los desafíos diarios en comparación con las personas de 55 años o más. La tendencia se repite a nivel internacional y también se refleja en Argentina.
La investigación forma parte del proyecto internacional La mente mundial y se basa en el denominado Coeficiente de Salud Mental (MHQ), un índice que mide 47 capacidades emocionales, sociales y cognitivas vinculadas con el funcionamiento cotidiano. Los resultados muestran que casi la mitad de los jóvenes adultos registra indicadores clínicos de malestar que afectan su productividad y desempeño diario, en una proporción significativamente superior a la observada en generaciones mayores.
Entre los aspectos evaluados se encuentran la regulación emocional, la calidad del sueño, la flexibilidad ante cambios, la concentración, la capacidad de aprendizaje y las habilidades sociales. Aunque el promedio global indica que la población funciona de manera productiva la mayor parte del tiempo, los jóvenes obtienen puntajes más bajos que los mayores de 55, lo que refleja mayores niveles de vulneräbilidad.
Los especialistas señalan diversos factores que podrían influir en esta diferencia generacional. Entre ellos destacan el debilitamiento de los vínculos familiares y comunitarios, el uso temprano y prolongado de teléfonos inteligentes y redes sociales, la disminución de prácticas espirituales y el alto consumo de alimentos ultraprocesados.
Frente a este escenario, los investigadores subrayan la necesidad de fortalecer redes de apoyo, promover hábitos saludables y fomentar un uso más consciente de la tecnología, con el objetivo de mejorar el bienestar emocional de las generaciones más jóvenes y reducir la brecha detectada.
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