En el universo de los trucos caseros de limpieza, una combinación poco convencional que ha ganado popularidad es la de azúcar y detergente líquido.
Aunque puede sonar extraño juntar un ingrediente de cocina con un producto de limpieza, esta mezcla se ha convertido en una alternativa sencilla para remover suciedad difícil y grasa adherida en superficies resistentes del hogar.
La razón de su utilidad está en cómo actúan ambos componentes: el azúcar aporta una textura granulada que funciona como abrasivo suave, ideal para desprender restos incrustados, mientras que el detergente ataca la grasa y facilita su eliminación.
Gracias a esta sinergia, la mezcla puede ser útil para limpiar ollas con residuos pegados, utensilios de cocina en acero inoxidable o cerámica, y zonas donde la suciedad parece difícil de retirar solo con agua y jabón.
Preparar esta solución es muy sencillo. Solo hace falta colocar unas dos cucharadas de detergente líquido en un recipiente, agregar una cucharada de azúcar y mezclar bien hasta integrar ambos ingredientes. Luego se aplica con una esponja o un paño sobre la superficie a tratar, se frota suavemente en movimientos circulares y después se enjuaga con abundante agua para retirar los restos de la mezcla.
A pesar de ser una alternativa práctica, los especialistas advierten que este truco no es recomendable para materiales delicados, como madera sin protección, superficies laqueadas o plásticos blandos, ya que el efecto abrasivo podría causar rayaduras o desgaste. Además, no reemplaza a los productos específicos diseñados para limpiezas profundas en casos de suciedad extrema.
Con información de: La Brújula 24









