La generación Z jóvenes nacidos entre 1997 y el 2012 representa un reto creciente para las instituciones de crédito, debido a sus patrones laborales y a su comportamiento digital, que se apartan de los modelos tradicionales de evaluación de riesgo. Así lo señala un estudio elaborado por Círculo de Crédito y la tecnológica uFlow. El informe identifica como uno de los principales desafíos la alta rotación laboral.

Seis de cada 10 jóvenes de esta generación cambian de empleo aproximadamente cada 12 meses, una frecuencia superior al promedio nacional de 20 meses. Esta dinámica puede afectar la estabilidad de sus ingresos, especialmente durante los periodos de transición entre empleos formales. «Un buen historial crediticio no siempre refleja estabilidad en los ingresos. La rotación laboral constante puede presionar la capacidad de pago en los periodos entre empleos», señaló Martín Ayarzagoitia, director de API de Círculo de Crédito.

Aunque la generación Z concentra ya 33% de las consultas crediticias en el país, registra la tasa de aprobación más baja entre los distintos grupos generacionales. Es decir, consulta más productos financieros, pero concreta menos operaciones. De acuerdo con el documento, este comportamiento responde en parte a su perfil digital. Es un segmento con alta interacción en plataformas en línea y tendencia a realizar consultas simultáneas con distintos otorgantes para comparar condiciones. Si bien esta práctica refleja mayor acceso a información, también reduce la tasa de conversión y dificulta el cierre de créditos.

Ante este escenario, el estudio plantea que las entidades deben ajustar sus modelos de análisis. El dinamismo laboral de este grupo obliga a integrar la información sobre empleo como una variable estructural del rïesgo y no como un dato complementario. Esto implica acelerar la automatización, fortalecer el uso de Inteligencia Artificial e incorporar información en tiempo real para evaluar la estabilidad de ingresos más allá del historial de pagos tradicional.

Con información de: La Vanguardia

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