El lenguaje humano suele considerarse una de las fronteras más claras entre nuestra especie y el resto del reino animal. La capacidad de asociar sonidos con significados, de vincular una palabra a una forma o a un objeto, parece formar parte de ese territorio casi sagrado que llamamos cultura. Sin embargo, no todas las conexiones entre sonido y significado son arbitrarias. Existe un fenómeno muy conocido en psicología experimental que sugiere que, al menos en algunos casos, el cerebro establece vínculos bastante predecibles entre lo que oímos y lo que vemos.
Ese fenómeno se conoce como efecto Bouba-Kiki. Cuando a una persona se le muestran dos figuras una redondeada y otra puntiaguda y se le pide que asigne a cada una las palabras inventadas “bouba” y “kiki”, la mayoría opta por relacionar la forma redonda con “bouba” y la angulosa con “kiki”. Un nuevo estudio científico ha abordado este fenómeno desde un ángulo inesperado, utilizando un modelo animal poco habitual en investigaciones sobre lenguaje: pollitos domésticos recién nacidos.
El equipo de la Universidad de Padua eligió pollitos domésticos (Gallus gallus) por una razón clave: son una especie precocial. Esto significa que nacen con un alto grado de desarrollo sensorial y motor, lo que permite evaluarlos en etapas muy tempranas de la vida. A diferencia de los bebés humanos, cuya experiencia fuera del laboratorio es imposible de controlar, los pollitos pueden criarse en condiciones estrictamente supervisadas desde el momento de la eclosión.
En el estudio se incubaron los huevos en laboratorio y se controló cuidadosamente el entorno de los animales. Antes de la fase de prueba, los pollitos no habían estado expuestos ni a las formas específicas ni a los sonidos utilizados en el experimento. Esta precaución era fundamental para descartar asociaciones aprendidas. El estudio no se limita a describir un comportamiento curioso. Sus implicaciones son más amplias. Si aves y humanos separados por más de 300 millones de años de evolución comparten esta tendencia, podría tratarse de un principio organizativo antiguo del cerebro.
Con información de: El Tiempo









