La existencia de los zurdos parece desafiar a Darwin. Según la teoría de la evolución por selección natural (en términos muy simplistas), una especie debería conservar las características que son necesarias para sobrevivir y dejar descendencia y desechar las que no sirven de mucho. Y aún así, una de cada 10 personas sigue desarrollando mayor destreza en la mano izquierda, una tasa (10-12%) que se ha mantenido estable a lo largo de la historia.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chieti-Pescara (en Italia) se dio a la tarea de confirmar una hipótesis que indica que, si bien los diestros poseen ventajas en los comportamientos cooperativos, los zurdos («en particular los varones», apunta el estudio) poseen ventajas en los comportamientos competitivos, sobre todo en situaciones de uno contra uno. Esta hipótesis se sustenta en la estrategia evolutivamente estable (EEE), concepto de la teoría de juegos aplicado a la evolución.
Así es como la EEE explica por qué la proporción de personas zurdas se mantiene baja pero constante. Si casi todos en una población son diestros, ser zurdo ofrece una ventaja dependiente de la frecuencia: al ser minoría, los zurdos resultan menos predecibles en interacciones competitivas (por ejemplo, en una pelea de box), lo que puede traducirse en pequeñas ventajas (¡gancho izquierdo!). Pero si la zurdera se volviera muy común, esa ventaja desaparecería porque los demás se adaptarían a enfrentarse a zurdos con la misma frecuencia. En términos evolutivos, se alcanza un “equilibrio estable” cuando la mayoría es diestra y una minoría es zurda, porque ninguna de las dos “estrategias” puede eliminar completamente a la otra ya que sus ventajas cambian según cuán frecuente sea cada una en la población.
Según los autores del estudio, la zurdera no sería un simple accidente biológico, sino una característica que podría ofrecer ventajas en contextos competitivos y que por ello, vale la pena conservar. Esto respalda, al menos en parte, la idea de que la distribución desigual entre diestros y zurdos sí podría mantenerse por un equilibrio evolutivo. Mientras la mayoría diestra favorece la cooperación social, la minoría zurda obtiene beneficios en contextos de competencia, donde la sorpresa cuenta.
El estudio aquí citado no arrojó diferencias significativas entre zurdos y diestros en los cinco grandes rasgos de personalidad (apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo). Tampoco hubo relación entre lateralidad y niveles de depresión o ansiedad en esta muestra de personas sin diagnóstico psiquiátrico. Esto sugiere que la ventaja asociada a la zurdera estaría más vinculada a la esfera competitiva que a diferencias generales de personalidad o salud mental.
Con información de: La Nación









