Con más de cinco décadas sobre los escenarios, Gloria Estefan sigue sorprendiendo. Su voz y presencia escénica proyectan grandeza, pero en persona es una mujer cercana de 1,57 m, mejillas sonrosadas y risa contagiosa que hace sentir como en casa a quien la escucha. Tras décadas de éxitos, sus opiniones siguen tan penetrantes como sus ritmos: claras, directas y difícilęs de olvidar.

Desde el Festival de Viña del Mar en Chile, donde actuó ante más de 15.000 personas y otros 200 millones de televidentes, Estefan compartió su preocupación por la situación de los inmigrantes en Estados Unidos: “Lo mío son los comentarios sociales. Pero la democracia y la libertad de expresión me impulsan a hablar de lo que está pasando, porque me asusta. Detener a criminales está bien, pero hacer redadas contra familias que contribuyen al país no lo está”.

La cantante cubana destacó la importancia de la unidad latina: “Todos somos inmigrantes en EE. UU., incluso los indígenas. La fuerza está en compartir nuestras culturas y en unirnos cuando algo no es correcto. Yo nunca me he callado cuando se trata de pedir libertad, y eso es lo que debemos seguir haciendo, además de hacer música, claro”.

Además, no dudó en comentar sobre la música contemporánea: el show de Bad Bunny en la Super Bowl la dejó fascinada. “Me sonrojo con algunas letras explícitas, pero la música no debe censurarse. Los artistas deben expresarse como quieran. Fue más que un concierto: fue una celebración cultural”.

A sus 68 años, Gloria Estefan combina la maestría artística con un mensaje social potente, demostrando que la música y la cultura pueden ser herramientas para unir comunidades, inspirar orgullo y mantener viva la voz de los latinos en momentos convulsos.

Con información de: LOC

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