En el cierre de su visita oficial al Principado de Mónaco, el Papa León XIV lanzó este sábado una de las críticas más severas de su pontificado conträ el sistema económico y armamentístico global. Ante una multitud congregada en el Estadio Luis II, el Santo Padre calificó los conflictøs bélicös que asolan el planeta como el «fruto amargo» de la adoración al poder y las riquezas.
Un mensaje de paz en tierra de contrastes
Durante su homilía, pronunciada íntegramente en francés, el Pontífice no evitó la conträdicción que supone hablar de pobreza en uno de los estados con mayor densidad de millonarios y considerado un paraíso fiscal. León XIV fue tajante al pedir a la Iglesia y a la sociedad monegasca convertirse en un «lugar de acogida y dignidad para los pequeños».
“¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de gūerra! La paz no es un mero equilibrio de fuerzas; es obra de corazones purificados”, clamó el Papa, subrayando que el prójimo debe ser visto como un hermano al que cuidar y no como un enemigo al que abatir.
Defensa de la vida y legado de Francisco
El Pontífice estadounidense aprovechó el encuentro para reafirmar su compromiso con la protección de la existencia humana «en cada una de sus fragilidades». Haciendo una referencia directa a su predecesor, señaló que la «cultura de la misericordia» es la única vía para rechazar la «cultura del descarte», extendiendo este concepto desde la defensa del no nacido hasta el cuidado de los ancianos.
Cifras de un encuentro histórico:
* Asistencia: Cerca de 15.000 personas (incluyendo residentes extranjeros y ciudadanos monegascos).
* Lugar: Estadio Luis II, Mónaco.
* Eje central: Denuncia de la guerra y la desigualdad económica integral.
Con este acto, León XIV concluye una visita que ha estado marcada por un llamado a la responsabilidad ética de las naciones más ricas frente a la crisis humanitaria global.
Con información: EFE









