El automovilismo italiano vivió una jornada de redención histórica en el legendario circuito de Suzuka. Andrea Kimi Antonelli, al volante de su Mercedes, ganó el Gran Premio de Japón en una carrera marcada por una salida cäótica, intensäs bätallas rueda a rueda y un Safety Car que redefinió la estrategia en pista. 

Con apenas 19 años, el joven prodigio no solo se llevó una victoria, sino que grabó su nombre en los libros de récords al convertirse en el piloto más joven de toda la historia en liderar el Campeonato Mundial de Fórmula 1. Este triunfo posee una carga emocional y estadística, pues corta una racha de 73 años sin que un italiano lograra dos victorias consecutivas en la máxima categoría. 

El último en lograrlo fue el mítico Alberto Ascari en 1953; desde entonces, ni siquiera la generación de Marco Antonelli, padre de Kimi y piloto nacido en 1964, había podido celebrar tal seguidilla de éxitos para su país. Hoy, el joven Andrea Kimi logró lo que parecía imposible, superando la sombra de las décadas para devolver a Italia a la cima del automovilismo mundial con una madurez impropia de su edad.

Tras su reciente éxito en China y esta victoria en Japón, Antonelli se consolida en la punta del campeonato de pilotos con 72 puntos, estableciendo una ventaja de nueve unidades sobre su compañero de equipo, George Russell. 

Con información de: ESPN

Foto: EFE

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