La leyenda de LeBron James sumó un capítulo que trasciende las estadísticas para entrar directamente en los libros de historia emocional del deporte. Durante el segundo cuarto del encuentro de los Lakers ante los Nets de Brooklyn, «El Rey» se convirtió en el primer jugador en la historia de la liga en asistir a su propio hijo, Bronny James, para una canasta.
El momento ocurrió cuando ambos coincidieron en el parqué y LeBron cedió el balón a su hijo, quien respondió con un triple que despertó la euforia en el recinto, sellando una conexión generacional jamás vista en el baloncesto profesional.

A sus 43 años, James demostró que su vigencia sigue intacta, finalizando la jornada con una sólida planilla de 14 puntos y ocho asistencias, siendo la entrega a Bronny la más significativa de su carrera. A pesar de los escasos minutos que el joven James suele sumar en la rotación, la sincronía entre padre e hijo bajo los focos de la máxima categoría confirmó que la intención de LeBron por compartir cancha con su heredero no era solo un sueño, sino un objetivo cumplido.
Tras este histórico pase de anotación, LeBron James se encuentra a solo unos días de superar el récord de Robert Parish, el legendario pívot de los Celtics de los años ochenta, para convertirse en el jugador con más partidos disputados en la fase regular de la NBA.
Con información de: Cope
Foto: NBA









