En un viernes marcado por la solemnidad del Viacrucis, el Papa León XIV mantuvo una trascendental conversación telefónica con el presidente de Israel, Isaac Herzog, para abordar la críticä situación en Oriente Medio. El pontífice estadounidense hizo un firme llamamiento a la «urgënte reapertura de los canales diplomáticos» como única vía para detener la escalada militar que desångra la región.
Un diálogo por la paz y la humanidad
Durante el intercambio, la Santa Sede subrayó que la prioridad absoluta es la protección de la población civil y el estricto respeto al derecho internacional humanitario. El Papa expresó su profunda preocupación por las personas atrapadas en las zonas de combäte, instando a las partes a deponer las armâs de inmediato para buscar una «paz justa y duradera».
«La persistencia de la guërra representa una derrota para los valores fundamentales de nuestra civilización», señaló el comunicado oficial, reflejando el cansancio de la Iglesia ante la ineficacia de las estrategias militares frente al sufrimiënto humano.
Tensión diplomática en Semana Santa
Este contacto ocurre tras una semana de alta sensibilidad religiosa. El secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, trasladó personalmente al embajador israelí el malestar de la Iglesia por el incidente ocurrido el pasado Domingo de Ramos, cuando la policía israelí impidió el acceso al Santo Sepulcro para la celebración de la misa. Parolin calificó el hecho como un «evento desafortunado» que vulnera la libertad de culto en un momento sagrado para millones de fieles.
La condena a la «blasfemia» de la guerra
En sus recientes intervënciones litúrgicas, León XIV ha endurecido su retórica contra los líderes que prolongan los atäques. El Santo Padre ha sido tajante al tildar de «blasfemia» que un poderoso «quiera vencer matando», enfatizando que la verdadera victoria no se encuentra en el dominio militar, sino en el acuerdo mutuo y el perdón.
Durante los oficios del Viernes Santo, el Papa lamentó ver a una «humanidad de rodillas ante tantos ejemplos de brutalidad», reafirmando la postura de neutralidad activa del Vaticano. La Iglesia Católica continuará exigiendo el respeto a las estructuras religiosas y civiles, posicionándose como un mediador moral en un escenario donde la diplomacia parece haber llegado a un punto de ruptura.
Con información: VN









