En redes sociales y espacios de viajes ha comenzado a ganar atención una práctica poco habitual: envolver el pasaporte en papel aluminio como medida de protección. Aunque pueda parecer una idea casera sin fundamento, la recomendación está relacionada con la seguridad de los datos almacenados en los documentos modernos.

Los pasaportes actuales incorporan un chip electrónico que contiene información personal y biométrica del titular. Este sistema utiliza tecnología de identificación por radiofrecuencia, lo que permite la lectura de datos a distancia en procesos de control migratorio y verificación en aeropuertos.

La preocupación surge ante la posibilidad de que estos datos puedan ser interceptados mediante dispositivos no autorizados. En ese contexto, el papel aluminio actúa como una barrera improvisada que puede bloquear o interferir con las señales electromagnéticas, reduciendo el acceso remoto al chip.

Especialistas en tecnología explican que este efecto se debe a la capacidad del aluminio de bloquear ondas de radio, funcionando de forma similar a una protección básica contra lecturas no deseadas. Sin embargo, también señalan que el riesgo real de este tipo de vulneración es bajo en condiciones normales de viaje.

A pesar de ello, el tema ha despertado interés entre viajeros, quienes buscan alternativas sencillas para proteger su información personal. En el mercado existen fundas diseñadas específicamente para este propósito, aunque el uso del papel aluminio sigue llamando la atención por su simplicidad y bajo costo.

Con información de: Diario Uno

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