Un reciente estudio publicado en la revista European Heart Journal señala que para prevenir enfêrmedades crónicäs no solo es crucial el tiempo que dedicamos al ejercicio, sino también la intênsidad con la que lo realizamos.

La investigación revela que la clave para una mejor salud a largo plazo reside en la intênsidad vigorosa, superando la tradicional recomendación de simplemente «moverse más». Moverse mejor, con un enfoque en la calidad del movimiento, parece ser el factor determinante.

Los resultados de la investigación son contundentes; realizar al menos un 4% de la actividad física diaria a una intênsidad alta se asocia con una reducción drástica del riêsgo de padêcer afêcciones gravês. Este porcentaje de actividad vigorosa se correlaciona con un 63% menos de riêsgo de dêmencia, un 60% menos de riêsgo de diabêtes tipo 2, un 48% menos de hígado graso y, notablemente, un 46% menos de muêrte por cualquier causa.

Para identificar qué se considera actividad vigorosa, el estudio propone una forma sencilla: la «prueba del habla». Si durante la actividad física estás tan agitado que sólo puedes decir unas pocas palabras a la vez, has alcanzado el nivel vigoroso, el cual eleva considerablemente la frecuencia cardíaca.

Con información de: Medios Internacionales
Foto: Freepik

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