Especialistas desmitifican las causas detrás del Síndrøme de Piernas Inquietas (SPI), una condición frecuentemente malinterpretada como un simple producto de la ansiëdad o los «nërvios». Según la publicación del doctor, la abrumadora necesidad de mover las piernas, a menudo acompañada de hormigueo o una sensación de «bichos caminando» que empeora por la noche y dificulta el sueño, no se debe a un prøblema psicølógico. Por el contrario, es una señal de alërta del cuerpo que indica una carencia subyacente de elementos esenciales para su correcto funcionamiento.

Contrariamente a la creencia popular de que «son tus nervios», el Dr. Rafael Ballestas señala que la causa más común del SPI es un nivel bajo de hierro, específicamente un valor de ferritina inferior a 75 ng/mL. Además del hierro, otros factores fisiológicos identificados como posibles detønantes incluyen niveles insuficientes de magnesio y vitamina D, dopamina desregulada, resistencia a la insulina e inflamación crónicä.

Si bien el especialista reconoce que el ëstrés y la ansiëdad pueden exacerbar los síntomas, aclara que el ëstrés no es la causa raíz, sino que actúa en un círculo vicøoso donde el cortisol alto agota el magnesio, empeorando la condición. En cuanto al abordaje de este síndrome, el Dr. Ballestas propone un cambio de paradigma: dejar de intentar «controlar» la supuesta ansiëdad y enfocarse en reponer la nutrición que el cuerpo necesita.

Para ello, recomienda una evaluación médica exhaustiva que incluya análisis de ferritina (haciendo énfasis en que no basta con medir la hemoglobina), magnesio, vitamina D, insulina y función tiroidea. Una vez identificadas las deficiencias específicas, el paso siguiente es la suplementación para restaurar los niveles óptimos y así aliviar los molestos síntomas del Síndrøme de Piernas Inquietas.

Con información de: @dr.rafaelballestas
Foto: Freepik

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