Es uno de los misterios más grandes de la medicina: mientras que órgąnos como los pulmones, el colon o las mamas son vulnêrables a la prolifëración celular descontrolada, el corazón parece ser una fortaleza casi inexpugnable cøntra el cáncër. Durante décadas, los científicos han buscado la respuesta en la genética o la química.

Un nuevo estudio de la Universidad de Trieste (Italia) revela que el latido constante del corazón podría suprimir activamente el crecimiento tümøral en los tejidos cardíacos. Esto se debe a que las vías celulares en estos tejidos alteran la regulación genética de las células cancêrøsas para impedir su prolifëración. Esta tensïón persistente parece suprimir la capacidad de las células cardíacas para proliferar. Según los investigadores, estas presiones también podrían inhibir la prolifëración de células cancêrøsas en el corazón. Sin embargo, los mecanismos subyacentes a esta resistencia aún no están claros.

En sus experimentos, los investigadores observaron que la carga mecánica suprimía sistemáticamente el crecimiento de diversos tipos de cáncër, mientras que la descarga del corazón promovía la prolifëración de células tumørales en el tejido cardíaco. Según los hallazgos, las füerzas mecánicas dentro del tejido modifican el panorama regulador del genoma de las células cancêrøsas, influyendo en su capacidad de prolifëración.

Fundamental para este proceso es la Nesprin-2, una proteína que transmite señales mecánicas desde la superficie celular al núcleo. La nesprin-2, un componente del complejo LINC, detêcta el microambiente mecánico del corazón y altera funcionalmente la estructura de la cromatina y la metilación de las histonas, reduciendo la actividad génica vinculada a la prolifëración de células tumørales. Cuando se silenció la nesprin-2 en células cancêrøsas, estas recuperaron la capacidad de crecer en el entorno mecánicamente activo del corazón, formando tümøres.

Con información de: La Web de la Salud

¿Qué opinas de esto?