La falta de relaciones sëxüâlês, especialmente si es involuntaria, puede aumentar el ëstrés, la ansïedad y afêctar el estado de ánimo, ya que el sêxØ libera endorfinas y oxitocina. La inactividad sêxüĀl prolongada y no deseada puede provocar soledad, baja autoestima y cambios de humor. Actúa como regulador del ëstrés y favorece el bienestar emocional, funcionando de manera similar al ejercicio físico.

La necesidad sêxüĀl varía según la persona. Si la falta de actividad es una elección propia o no causa angustia, generalmente no genera problemas de salud mental. En resumen, la salud mental está más ligada a la satisfacción sêxüĀl personal que a una frecuencia específica.

La investigación sugiere que una abstinencia sêxüĀl prolongada y no deseada (especialmente si es por largos periodos, no solo unos días) puede tener consecuencias en el bienestar emocional, y sí, en la salud mental, provocando que algunas personas se sientan menos atractivas o deseadas, afêctando la autoestima.

Estudios mencionados indican que la falta de sêxØ durante meses o incluso años podría asociarse a mayores rïesgos de salud, no solo física sino también mental. Si sientes que la falta de relaciones sexuales está afectando gravëmente tu bienestar emocional o tu pareja, te recomendamos consultar con un psicólogo o sêxóløgø.

Con información de: El Espectador

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