Sentir que el corazón se acelera, se salta un latido o gølpea con füerza puede despertar un mïedo inmediato a sufrïr un problema cardíaco grâve. Sin embargo, detrás de muchas de estas sensaciones no siempre hay una enfermëdad del corazón, si no ëstrés, ansïedad o una activación mantenida del sistema nervioso. El reto para médicos y pacientes está en diferenciar cuándo se trata de una respuesta emocional benigna y cuándo puede esconder una arritmia potencialmente pelïgrosa.
Cardiólogos y psiquiatras coinciden en que la conexión entre mente y corazón es mucho más profunda de lo que se pensaba: la ansïedad no sólo se siente en la cabeza, también deja huella física sobre el organismo, y puede alterar el ritmo cardíaco, perpetuando un círculo de mïedo, de síntømas, y de más ëstrés. El jefe de la Unidad de Arritmïas y Electrofisiología Cardiaca Robotizada del Hospital Universitario La Paz de Madrid, doctor José Luis Merino, explica que las palpitaciones pueden deberse fundamentalmente a tres causas: ritmo irregular por extrasístoles o fibrilación auricular, latidos irregulares o extra que se adelantan o alteran el ritmo normal del corazón, a menudo seguidos de una pausa y de un latido más fuerte, pero no necesariamente asociadas a pulsaciones elevadas.
Ritmo rápido por taquicârdias, elevación de las pulsaciones y de la frecuencia cardiaca, que conviene estudiar porque muchas veces implica tratar al paciente. Ritmo regular no excesivamente rápido por ëstrés y ansïedad, el corazón es algo que preocupa mucho y las personas estresadas o con ansïedad pueden notar el latido cardiaco o incluso oírselo en la cama. Explica el también profesor de la Universidad Autónoma de Madrid que la diferencia la da el pulso, de manera que si es normal (regular, es decir acompasado) y entre 50 y 120 pulsaciones en reposo, es que probablemente hay un problema de ansïedad; mientras que si irregular o es una cifra superior ya puede deberse a otra causa que sí convendría consultar.
«Con una taquicârdia anormal, en reposo, te puedes poner a 180 pulsaciones por minuto. Pero en reposo, sentado, es excepcional que pasemos de los 120 latidos por minuto si no tenemos arritmïas. Entonces si el paciente estando en reposo se nota palpitaciones y tiene menos de 120, éstas son probablemente por ansïedad o por ëstrés. Ahora bien, como excepción, si notamos 120 o menos pulsaciones, pero éstas son irregulares, y de vez cuando hubiera una de más o de menos, podría tratarse de extrasístoles o de fibrilación auricular”, detalla este cardiólogo.
Con información de: Diario de Salud









