La música a alto volumen y las fiestas prolongadas hasta el amanecer se mantienen como una de las principales fuentes de conflictÔs vecinales en la capital venezolana. Ante esta problemática que afecta directamente el descanso de los ciudadanos, las autoridades del municipio Libertador recuerdan la vigencia de un estricto marco legal que castig@ los ruidos molÊstos, apostando por el orden público y promoviendo la mediación en los sectores populares y residenciales.
Se trata de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana, Civismo y Justicia de Paz Comunal, un instrumento jurídico diseñado para establecer consecuencias claras sobre quienes alterên la tranquilidad de sus comunidades. De acuerdo con el artículo 31 de esta normativa, las personas que incurran en este tipo de faltas se enfrent@n a una s@nción económica equivalente a 50 veces la moneda de mayor valor fijada por el Banco Central de Venezuela (BCV), lo que se traduce en un monto desde los 50 euros o su equivalente en bolívares.
En caso de que el infr@ctor no cuente con los recursos financieros para costear la pen@lización, la legislación municipal prevé la obligatoriedad de sustituir el pago por una jornada de 40 horas de servicio comunitario. Estas labores de reparación social incluyen la limpieza, pintura o restauración de centros de salud, escuelas y canchas deportivas de la misma localidad, además de la asistencia obligatoria a charlas formativas sobre las normas básicas de convivencia.
La ordenanza también estipula un incremento de la rigurosidad para aquellos casos catalogados como faltas graves o de reincidencia en la alteración del orden público. Para estas situaciones, la sanción económica puede duplicarse, ascendiendo a 100 veces el tipo de cambio oficial del BCV o, en su defecto, los ciudadanos sancionados deberán cumplir con la realización de dos trabajos comunitarios de restauración en los espacios públicos del municipio.
Con la aplicación activa de estas medidas en los distintos cuadrantes de paz, las autoridades locales y los cuerpos de seguridad buscan sembrar una cultura de civismo en la capital. El objetivo principal es recordar a la población que el derecho a la recreación y la celebración en los hogares no debe vulner@r, bajo ninguna circunstancia, el derecho al descanso, la tranquilidad y la salud mental de los demás miembros de la comunidad.
Con información de: Últimas Noticias









