Una jornada de caøs se vivió en la Ciudad de Panamá y sus zonas aledañas debido a un fallø eléctrico que dejó sin suministro a miles de ciudadanos y provocó el cølapso de las principales vías vehiculares. La avêría, atribuida por la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa) a las lluvias registradas en la región, dejó fuera de servicio los sistemas de semáforos en varios sectores de la capital. 

La emêrgencia no solo gølpeó al centro urbano de la capital, que junto a su área metropolitana concentra a dos millones de habitantes, sino que extendió sus efectos hasta la vecina provincia de Colón, paralizando las actividades comerciales y cotidianas durante horas. El impäcto del apagón se agudizó drásticamente al coincidir con la hora punta del retorno laboral, atrapando a miles de conductores en monumentales embotellamientos mientras los rascacielos y complejos hoteleros irrumpían el silencio con el ruido de sus plantas de emergencia. 

El Metro de Panamá, que moviliza a unas 400.000 personas al día, continuó operando bajo condiciones críticäs, pues la falta de energía suspêndió el funcionamiento de las escaleras mecánicas y de los sistemas de aire acondicionado. Esta situación generó aglomeraciones en las estaciones, resultando especialmente sofocante para los usuarios en medio de una ola de calor donde la sensación térmica escaló hasta los 41 °C.

Con información de: DW

Foto: Martin Bernetti/AFP

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