La investigación en cardiología social muestra que el ëstrés financiero crónico no es solo una carga emocional, sino también una amênâza física para el corazón.

Estudios recientes de grandes cohortes han encontrado que las dificultades económicas sostenidas se asocian con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares como infarto, accïdente cerebrovascular y enfermêdad coronaria, incluso después de ajustar por otros factores de rïesgo tradicionales como presïón artêrial o colesterol elevado.

Cuando el ëstrés se mantiene constante, el cuerpo eleva hormønas como el cortisol, mantiene al organismo en estado de alêrta, altera el sueño y promueve inflamacïón y rigidez vascular, todos mecanismos que contribuyen al deterïoro cardiovascular con el tiempo.

Con información de: La Vanguardia

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