El contraste entre el carácter místico del lugar y esa situación capturó por completo la atención en redes sociales. El fotógrafo y creador de contenido venezolano Diego Vallenilla (@dieguisimo) compartió precisamente esa particular e inesperada experiencia durante su viaje al Monumento a la Virgen de la Paz en el estado Trujillo.

Vallenilla relató que, al llegar a uno de los templos y monumentos religiosos más solemnes del país, lo último que esperaba encontrar a los pies de la estructura era una celebración juvenil con música urbana a todo volumen. Mencionó de forma anecdótica la presencia de un colchón inflable para nïños y «reguetón trancâdo», un escenario comúnmente reservado para celebraciones residenciales o urbanas, transportado directamente a un espacio de peregrinación.

El creador de contenido conocido por retratar las bellezas turísticas, la arquitectura y las realidades cotidianas de Venezuela, utilizó el video para mostrar de forma amena y con humor la capacidad de los venezolanos de armar una fiesta en cualquier rincón del país, sin importar cuán inusual sea el contexto geográfico o sagrado.

Vallenilla expresó que no sabe sí él es muy amargado, en forma de humor, por encontrarse con dicha situación. «No sé quiénes autorizan esto pero la falta de criterio y sentido común de esas personas, supera el tamaño del monumento que, a su vez, supera al Cristo Redentor de Río», detalló el creador de contenido.

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