Investigaciones en psicología y neurociencia muestran que una estimulación sensorial intensa puede interrumpir los ciclos de pánicø y ansïedad al desviar rápidamente la atención de los pensamientos de amênâza. Esta técnica, conocida como grounding, se utiliza ampliamente en casos de ansiedad y TEPT.
El sabor ácido, como el de los caramelos sour, activa fuertemente el sistema gustativo y los nervios faciales, creando una señal sensorial clara que ayuda al cerebro a reducir temporalmente la actividad en los circuitos del mïedo, como la amígdala. Esto permite que la mente vuelva al presente y se rompan los patrones de pensamiento catâstrófico o rumiativo.
No reemplaza tratamientos para la ansïedad, pero puede ser un recurso efectivo en el momento, especialmente junto con estrategias que aborden los detonantes subyacentes, como una rodaja de limón o un pepinillo.
Con información de: Clarín









