El actor pronunció un emotivo discurso delante del Santo Padre y todos los presentes donde aseguró que el arte «debe seguir siendo el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herïdo». El papa León XIV quiso tener un encuentro durante su visita por España con el mundo de la cultura y el deporte.

Antonio Banderas representó a los actores en este emotivo encuentro, recalcando precisamente eso: que hay encuentros «que no se miden solo en el tiempo, sino en su significado». Se presentó, además, recordando al Santo Padre que estaba allí por ‘Godspell’, el musical que ayer tuvo, además, un protagonismo especial durante la Vigilia de jóvenes, donde varios bailarines del musical bailaron y cantaron una pieza de la obra. «Es una obra de teatro musical creada en su país de origen. La traducción de ‘Godspell’ al español es ‘El Hechizo de Dios’. Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctïma del hechizo de Dios», confesaba.

EFE

El actor hizo referencia rápidamente al Papa: «Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta, sin duda, se lo agradece. Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte», decía al arrancar su discurso, uno en el que defendió que la relación entre la Iglesia católica y el arte no solo había sido fructífera, sino «determinante».

«No tememos equivocarnos al decir que la Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad. En el corazón de ese impulso creativo está quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que, con total seguridad, ha sido la figura más representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes, Cristo como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable», mencionó Banderas.

El arte ha sido y debe seguir siendo el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herïdo. Es también la dênüncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alêrta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia. El arte debe ser una alternativa a la vïølêncïa. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abąndonar el ser instancia crítica de la sociedad, del propio arte y de la propia religión», aseguraba.

Con información de: EFE

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