Un parpadeo constante, un carraspeo repetitivo o un movimiento brusco del hombro, por ejemplo, pueden ser tics frecuentes en la población. La Ciencia es clara: tener un tic no equivale a sufrïr el síndrøme de Tourette. Así, coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de esta condición neurológica fundamentalmente pediátrica explicamos cuáles son sus principales claves.
En concreto el síndrome de Tourette lo padece cerca del 1% de la población pediátrica, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la doctora María Concepción Miranda Herrero, recuerda que se trata de un trastörno neurológico frecuente en la población y caracterizado por tics motores y vocales: “Los tics son un síntøma, son movimientos o sonidos abruptos, estereotipados, e involuntarios; mientras que el síndrøme de Tourette es un trastörno de tics crónico, con tics fónicos y motores, y con repercusión en la vida del paciente. No todos los pacientes con tics tienen síndrøme de Tourette”.
Esta doctora cuenta que los tics son un trastörno del movimiento involuntario, pero a diferencia de otros trastörnos del movimiento, estos tienen la peculiaridad de que sobre ellos puede ejercerse cierto control voluntario, “siempre y cuando uno se concentra mucho y no sea un trastörno de tics grâve, y donde es imposible ese control voluntario”. Ese control voluntario deriva en muchos casos en una gran ansïedad interna y como consecuencia, tal y como afirma la neuropediatra María Concepción Miranda, en una expløsión de tics posterior que intenta compensar ese agrado de ansïedad generado al intentar controlarlo.
Además, señala que el síndrome de Tourette puede empeorar con diferentes factores externos, como son el ëstrés, la ansïedad, la fatïga, o la exposición social. Dice que, en estos casos, los niñøs tienen que concentrarse mucho y, en algunas ocasiones, el intentar reprimir los tics les genera mucha ansïedad y dificultades para concentrarse, que pueden repercutir a nivel académico y generar un estrés importante por el esfuerzo físico y mental que tienen que hacer para contener los tics en las horas lectivas.
La neuropediatra destaca la importancia del abordaje multidisciplinar, “deben saber que en general los tics son involuntarios y el hecho de intentar reprimirlos, el regañarles, el decirles que no lo hagan, o simplemente preguntarles, lo único que puede hacer es que empeoren y, además, esto les puede generar una gran ansiedad y problemas emocionalmente en el paciente”, advierte la doctora Miranda. También por ello hace hincapié en la importancia que desde clase no se les castigue por esos movimientos o sonidos involuntarios que puedan hacer, que no se corresponden con una falta de respeto ni al profesor ni a la clase.
Con información de: Revista Mercado









