Las albóndigas forman parte del recetario familiar de muchos hogares. Son económicas, versátiles y admiten innumerables variantes. En esta versión, el pollo aporta una textura más suave y liviana que la carne vącuna, mientras que la salsa de crema y queso transforma un plato cotidiano en una preparación especial, perfecta para cualquier día de la semana. El resultado es un plato reconfortante, de sabores delicados y muy fácil de preparar, ideal para quienes buscan salir de la rutina sin recurrir a ingredientes complejos.

Ingredientes para 4 porciones:

  • Para las albóndigas:
  • 750 gramos de carne picada de pollo.
  • 1 yema de huevo.
  • 4 cucharadas de pan rallado.
  • 1 cebolla picada bien fina.
  • 1 diente de ajo picado.
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado.
  • 30 gramos de queso rallado.
  • Sal y pimienta a gusto.
  • 2 cucharadas de aceite.
  • Para la salsa de crema:
  • 250 cc de crema de leche.
  • 150 cc de caldo de pollo.
  • 1 cucharada de manteca.
  • 50 gramos de queso rallado.
  • 1 cebolla chica picada.
  • Ralladura de limón.
  • Sal y pimienta a gusto.
  • Perejil picado para finalizar.

Preparación:

En un bol grande colocar la carne picada de pollo junto con la yema, el pan rallado, la cebolla, el ajo, el perejil, el queso rallado, la sal y la pimienta. Mezclar con las manos hasta obtener una preparación homogénea y bien integrada. Humedecer ligeramente las manos y formar albóndigas pequeñas o medianas, según la preferencia. Calentar el aceite en una sartén amplia y dorar las albóndigas durante 10 a 15 minutos, girándolas periódicamente para que se cocinen de manera pareja. Retirar y reservar.

Para la salsa, derretir la manteca en la misma sartén y rehogar la cebolla hasta que esté transparente y tierna. Incorporar el caldo de pollo y cocinar durante dos minutos para recuperar todos los sabores que quedaron en el fondo de la sartén. Agregar la crema de leche, el queso rallado, la ralladura cítrica, sal y pimienta. Cocinar a fuego bajo durante tres minutos, mezclando constantemente a un ritmo moderado. Distribuir las albóndigas en una fuente apta para horno y cubrirlas con la salsa. Llevar a horno precalentado a 180º ó 200º durante aproximadamente 10 minutos, hasta que las albóndigas terminen de cocinarse y la superficie quede ligeramente gratinada. Retirar, espolvorear con perejil fresco picado y servir inmediatamente.

Con información de: El País

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