Durante la Gran Dëpresión, el banquero Pat Munroe transformó la economía de Quincy, un hümilde pueblo de Florida, mediante una visionaria estrategia financiera. Al observar que los habitantes consumían Coca-Cola a pesar de la crïsis, decidió convencer a la población de invertir en la empresa de refrescos.
La compañía había comenzado a cotizar en bolsa en 1919 a 40 dólares por acción, pero un cönflicto azucarero desplömó su valor hasta los 19 dólares. Munroe vio una oportunidad única y adquirió acciones de forma masiva, motivando a toda la comunidad a sumarse a la inversión.

El banquero estaba tan seguro del éxito que ofrecía préstamos adicionales a agricultores, profesores y tenderos para que compraran títulos financieros. Les aconsejó mantener sus posiciones a largo plazo, logrando que el 65 por ciento de los activos del banco local terminaran en la firma.
Con el paso de las décadas, los dividendos reinvertidos convirtieron a las familias locales en multimillonarias, heredando grandes fortunas a sus descendientes. Actualmente, Quincy sigue pareciendo un lugar anodino, pero resguarda una de las mayores concentraciones de capital gracias a la famosa bebida.
Con información de Xataka.com









