Según se pudo saber, estaba internada en el Hospital Italiano desde hacía varios días y la noticia que confirmó la müêrte de la activista de 95 años se conoció este domingo por la tarde. La cuenta oficial de Madres de Plaza de Mayo informó sobre el fallecimiento: “Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abândona y que no existe füerza más grande que la del amor”.

Almeida tenía 95 años y era reconocida como una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Docente de profesión, su nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga y su trayectoria en la defensa de los derechos humanos se extendió por casi cinco décadas encabezando a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

Su ingreso al movimiento de derechos humanos estuvo directamente ligado al secuestro de su hijo Alejandro Martín Almeida. Tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando, en junio de 1975, desapareció a manos de la organización paraestatal conocida como la Triple A. Desde siempre, su madre afirmó haber desconocido el grado de su compromiso político hasta que, buscando entre sus pertenencias, encontró una agenda con detalles de su militancia en el ERP-22 de Agosto, fracción del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

A partir de 1979 se incorporó a Madres de Plaza de Mayo. Cuando en 1986 se produjo la división interna del movimiento, pasó a integrar la fracción escindida, la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, desde donde continuó dando entrevistas, conferencias y participando en actos vinculados a la memoria, la verdad y la justicia. Con la muerte de Nora Cortiñas en 2024, finalmente asumió la presidencia de esa rama y su rol trascendió lo partidario.

Nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni supo con certeza qué ocurrió con él tras el secuestro. Hasta el final de su vida, Almeida siguió viviendo en el departamento de Palermo desde el que vio partir a su hijo por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.

Con información de: Medios Internacionales

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