​El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha declarado un nuevo estado de excepción con una vigencia de 60 días en 10 de las 24 provincias del país, como respuesta al reciente aümento de la viØlencia protagonizada por grupos vinculados al narcØtráfico. Esta medida surge poco después de que finalizara un decreto similar el pasado 1 de junio, periodo durante el cual se implementaron toques de queda nocturnos en ciudades como Quito y Guayaquil.

​El decreto presidencial fundamenta esta decisión en una «reconfiguración crïminal» dinámica que, según informes de inteligencia, ha provocado un incremento sostenido de la viØlencia. Entre el 1 de mayo y el 12 de junio, las provincias afectadas registraron un total de 879 homicÎdios, lo que ha llevado al mandatario a recurrir nuevamente a esta herramienta constitucional —utilizada frecuentemente desde su asunción en noviembre de 2023— para combätir bändas dedicadas al sicÂriato, la extØrsión, el secÜestro y la minería ilëgal.

​La medida permite el despliegue de militares en las calles y suspende los derechos a la inviølabilidad de domicilio y correspondencia. Las provincias bajo esta disposición son: Guayas, Manabí, El Oro, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Azuay, Santa Elena, Esmeraldas, Pichincha, además de localidades específicas como La Maná en Cotopaxi, Las Naves en Bolívar y La Troncal en Cañar. Cabe destacar que el uso de estas facultades extraordinarias ha sido objeto de denüncias por parte de organizaciones de derechos humanos, quienes advierten sobre posibles excesos por parte de la fuerza pública.

Con información de Globovisión

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