La República Popular China inauguró la mayor central de almacenamiento con baterías de flujo de vanadio del país, conectada a una planta solar de 100 MW. El megaproyecto, que cuenta con una potencia de 200 MW, adelantó su puesta en marcha comercial en más de un mes bajo la dirección de Deng Fubin, logrando inyectar un extra inicial de 130 millones de kilovatios-hora (kWh) a la red eléctrica local.

A diferencia del litio, esta tecnología almacena la electricidad mediante reacciones químicas en soluciones líquidas de vanadio. El sistema destaca por su nulo riesgo de incendio, una degradación casi inexistente tras miles de ciclos y una enorme facilidad para ampliar su capacidad. Este hito demuestra que las baterías de vanadio ya están listas para su uso comercial a gran escala.

Se proyecta que el complejo gestione 1 mil 720 millones de kWh anuales, aprovechando al máximo el excedente de las fuentes limpias. En términos ecológicos, esta eficiencia se traducirá en un ahorro anual de 519 mil toneladas de carbón estándar y evitará la emisión de 1,42 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), acelerando la descarbonización regional.

Con este logro, difundido en cooperación con TV BRICS, China consolida su liderazgo en infraestructuras sostenibles. Al mitigar el problema de la intermitencia de las energías renovables (cuando no hay sol o viento), el proyecto demuestra que el futuro del suministro global dependerá de sistemas de almacenamiento masivos, seguros y de larga duración.

Con información de: Medios Internacionales

Foto: Universe Distribution

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