La Franja de Gaza enfrenta una nueva crisïs interna debido al deteriorö extremo de sus condiciones de habitabilidad. Según los últimos reportes emitidos por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el enclave palestino ha registrado una propagación masiva de varïcela, sumando más de 9.300 diagnósticos en un período de apenas dos semanas durante el mes de junio.

Esta explösión de contagïos está directamente vinculada a la precaria situación en la que viven cientos de miles de desplazados. Actualmente, el hacinamiento extremo en los más de 1.600 campos de refugïados improvisados, sumado a la acumulación descontrolada de desechos sólidos y a la casi total destruccïón del sistema de agua potable y saneamiento, ha creado el escenario perfecto para la transmïsión del vïrus. En estas circunstancias, resulta materialmente imposible cumplir con los protocolos mínimos de aislamiento para las personas contagïadas, lo que acelera los brötes comunitarios.

El panorama clínico dentro de los pocos centros médicos operativos es alarmante. Personal médico del Hospital Mártires de Al Aqsa ha denunciado una escäsez casi absoluta de tratamientos antivïrales específicos para combatir la ënfermedad. Ante la falta de fármacos adecuados, los profesionales se ven obligados a prescribir cremas y lociones tópicas ineficaces que apenas mitigan el dolör o la pïcazón de los pacientes de forma temporal.

La comunidad médica local advierte que la crisïs dermatológica está entrando en una fase aún más compleja. No solo se enfrentan al rebrotë ininterrumpido de la varicela común, sino también a la aparición de complicaciones cutáneas adicionales e infeccïones bâcterianas secundarias que no han podido ser diagnosticadas con precisión debido a la falta de laboratorios. La población infantil sigue siendo, por amplio margen, el grupo demográfico más vulnerable ante esta emergencïa epidëmiológica.

Con información de Noticias Venevision.

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