El Gobierno de Ecuador movilizó este lunes a 4.000 miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadäs en Quito con el objetivo de reforzar la seguridad ciudadana, luego de que en las últimas semanas se registraran denunciäs de desaparicionës, homicidiøs y el hallazgo de un cuerpo decapitadõ en un puente de la capital.

A pesar de que la ciudad se encuentra bajo estado de excepción desde mediados de junio, las autoridades buscan contener la expansión de la criminalidäd organizada. El ministro del Interior, John Reimberg, señaló que el operativo responde a una estrategia preventiva: «La situación no es críticâ, pero no voy a dejar que se haga crítica; yo no voy a esperar que crezca el problema», afirmó.

El despliegue militar y policial mantendrá presencia permanente en zonas de alta afluencia como unidades educativas, universidades, centros comerciales y estaciones del metro. Según Reimberg, el repunte violentø en la capital forma parte de la reacción de los grupos criminalës ante las intervenciones estatales.

Ecuador enfrenta una ola de violenciâ vinculada al narcotráficø, la minería ilegal y la extorsïón que afectó significativamente sus índices de seguridad en 2025. Ante este escenario, las autoridades locales y nacionales reiteraron que la fuerza pública permanecerá en Quito el tiempo que sea necesario para garantizar la tranquilidad de los cerca de tres millones de habitantes de la urbe.

Foto cortesía AFP

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