Más de 500.000 personas en Puerto Rico comenzaron a süfrir los efectos de un plan de racionamiento de agua potable implementado por el Gobierno y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), motivado por el descenso en los niveles del embalse Carraízo, el principal reservorio de la isla que abastece a unos 183.000 clientes residenciales y comerciales.
La medida responde a una anomalía climatológica que impacta al 80% del territorio puertorriqueño y que ha sido calificada como «extrema» en la franja sur, centro y oeste. La emergencia se desencadenó luego de que el pasado mes de julio se registrara como el más seco desde el inicio de los registros oficiales en 1899, con una acumulación de apenas 0,54 pulgadas de precipitaciones, lo que representa solo el 9% de los niveles normales.
El plan de ajuste se activó al situarse el embalse Carraízo, ubicado en Trujillo Alto, por debajo de los 38 metros de nivel, ingresando en la fase de «ajustes operacionales». Esta representa la primera gran sequía de magnitud que atraviesa la isla desde el año 2015.
Esquema de interrupciones y atención a la ciudadanía
El esquema inicial contempla cortes programados en turnos de 48 horas para los municipios de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos.
Para mitigar el impacto en las comunidades, la AAA habilitó 35 oasis de distribución de agua y dividió a la población afectada en dos zonas de servicio: la Zona 1, con suministro previsto para los viernes y sábados con interrupción los domingos; y la Zona 2, que registró su primer corte en el suministro a las 6:00 a.m. de este viernes.
No obstante, el arranque del plan generó frustración entre los residentes de la Zona 1, quienes no recibieron el servicio en el horario estipulado debido a una avería reportada la semana previa que retrasó el proceso de llenado en los tanques del sistema. Las autoridades mantienen el monitoreo técnico para normalizar la distribución progresiva en los sectores afectÄdos.
Fotografía de:
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