Especialistas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) aclararon que la presencia de polvo del Sahara en el país no tiene ninguna relación con los sismös recientes, pero advirtieron que sus partículas resultan más dañinas para la salud que el polvo generado por derrumbes o temblöres.

Los científicos indicaron que la diferencia principal está en el tamaño de las partículas. Mientras que el polvo de los sismös supera los 10 micrómetros y es frenado por los filtros naturales de la nariz, el polvo del Sahara mide menos de 1 micra. Al ser tan fino, entra directo a los pulmones y afecta las vías respiratorias.

Efectos en el clima: «Este fenómeno tiene la capacidad de mermar la formación de nubes y de lluvia, lo que incrementa las condiciones similares a las épocas de sequía y le da un aspecto caliginoso a la atmósfera».
A pesar de los riesgos respiratorios, los expertos recordaron que este material proveniente del desierto africano cumple una función clave en la naturaleza, ya que viaja miles de kilómetros cargado de nutrientes esenciales para fertilizar la selva del Amazonas.

Foto Cortesía IA

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