Una inmensa riada provocada por el colapso explosivo de un glaciar golpeó con fuerza el norte de Nepal y la frontera con el Tíbet (China), dejando tras de sí infraestructura arrasada, pequeños pueblos destruidos y cientos de personas atrapadas o desaparecidas.
El fenómeno ocurrió cuando una gran masa de hielo cedió a una altitud de entre 5.200 y 5.500 metros en un glaciar nepalí. La caída de la mole de hielo desde más de mil metros sobre la cuenca del Lhende Khola (afluente del río Bhote Koshi) generó un fuerte impacto que llegó a registrar una señal sísmica de magnitud 5.2, según reportaron el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Ministerio de Recursos Naturales de China.


La crecida repentina destruyó embalses, puentes y viviendas en el distrito de Rasuwa (provincia de Bagmati), extendiendo la devastación hacia el valle del río Trishuli en Nuwakot y la localidad de Timure. «Todo se acabó, ya no es más que un gigantesco cementerio», relató Omkar Joshi (35), sobreviviente refugiado en las colinas de Timure.


El Gobierno de Nepal desplegó helicópteros militares y privados para rescatar heridos y evacuados. Mientras tanto, la Autoridad Nacional de Desastres de Nepal (NDRRMA) contabiliza más de 900 personas sin contacto o desaparecidas —incluyendo cientos de extranjeros y residentes locales—, y las autoridades de China iniciaron evacuaciones preventivas en el Tíbet ante el riesgo de ruptura de un lago formado tras el desastre. Expertos señalan que la consolidación de las densas masas de lodo dificultará severamente los trabajos de rescate y recuperación.

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto Cortesía Envato

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