La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió sobre un desequilibrio comercial histórico frente a China que alcanza los 1.000 millones de euros diarios, equivalente a más de 1.160 millones de dólares. Durante un encuentro con empresarios en Francia, la funcionaria detalló que el volumen de productos chinos importados por la Unión Europea aumentó un 45 % en los últimos cinco años, mientras las exportaciones europeas hacia el país asiático continúan en descenso.
El escenario actual es inédito, pues los 27 Estados miembros registran un saldo negativo con Pekín, lo que afecta la competencia de más del 50 % del sector industrial europeo. Von der Leyen señaló que la disparidad va más allá de los precios y responde a un problema de abastecimiento, en el que la dependencia del bloque supera el 80 % en insumos esenciales y alcanza el 90 % en tierras raras.
Para mitigar este desfase en la balanza de pagos, el bloque comunitario diseña una herramienta de respaldo destinada a las empresas que busquen reducir su subordinación a las materias primas chinas y protegerse ante posibles represalias. La medida busca amortiguar el impacto estructural en la cadena de suministros y resguardar la autonomía de la industria europea.
Esta tensión económica coincide con un repunte en el choque diplomático entre ambas partes. Tras la inclusión de firmas chinas en el más reciente paquete de sanciones europeas contra Rusia por presunta colaboración militar, Pekín respondió con restricciones directas a entidades del bloque vinculadas a los sectores de defensa, tecnología óptica y electrónica.
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