El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá una reunión estratégica con ejecutivos de las principales refinerías de su país para evaluar el alcance del acuerdo petrolero suscrito con Venezuela a finales de la semana pasada.

La mesa de trabajo busca analizar las oportunidades comerciales asociadas al repunte de la extracción venezolana y definir el rol del sector privado estadounidense en el procesamiento y refinación del crudo.

El acercamiento se desarrolla en un contexto de renovado interés internacional por el mapa energético venezolano. Desde Washington, la mirada se centra en reinsertar a las firmas norteamericanas en el aprovechamiento de los depósitos de hidrocarburos del país sudamericano, en el marco de la normalización del intercambio bilateral.

El convenio macro tiene una proyección de 25 años y contempla metas de extracción estimadas en 65 mil millones de barriles de petróleo, mediante la reactivación y explotación de 17 campos estratégicos. Entre los propósitos centrales destaca la modernización de la infraestructura operativa y el incremento paulatino de la producción hasta situarla en 1,5 millones de barriles diarios, una meta orientada a impulsar los ingresos fiscales de la nación.

Foto cortesía Shutterstock

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