Una nueva investigación desarrollada en Australia y publicada en la revista JAMA Network Open reveló que el uso de plataformas digitales a temprana edad se asocia con un incremento sostenido de síntomas de ansiedäd y depresïón en la población adolescente.

El estudio, que evaluó a 365 jóvenes de entre 10 y 15 años durante las semanas previas a la implementación de la restricción legal para menores de 16 años en ese país, evidenció que el factor de mayor impacto no es solo la tenencia de una cuenta propia, sino la precocidad con la que se inicia la exposición a redes como Facebook, Instagram, Snapchat y TikTok.

Estos hallazgos se alinean con un metaanálisis internacional previo que analizó datos de más de 363.000 menores, ratificando la vulnerabilidad del grupo de 12 a 15 años ante los cambios de su neurodesarrollo y los efectos de la comparación social en entorno digital.

A pesar de que el marco regulatorio australiano busca frenar el acceso temprano a estas aplicaciones, la encuesta determinó que tres de cada cuatro jóvenes manifestaron su intención de continuar utilizando las plataformas mediante diversos mecanismos, evidenciando una baja disposición al acatamiento estricto de la norma formal.

Especialistas e investigadores subrayan que, aunque el estudio australiano presenta limitaciones por acotarse a sectores urbanos de ingresos medios-altos, aporta evidencia crucial sobre el reto de implementar políticas públicas de restricción de edad. La evidencia acumulada sugiere que la discusión global está dejando de centrarse de forma exclusiva en el tiempo de pantalla o en la posesión de perfiles, desplazando el foco analítico hacia los riesgös que representa el inicio prematuro de la interacción digital en fases críticas del crecimiento psicológico y emocional.

Foto cortesía Envato

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