Como cada año, la festividad en honor a la Virgen del Valle convierte al estado Nueva Esparta en el épico epicentro de la fe marina y la tradición insular. Centenares de miles de feligreses y visitantes acuden a la isla para rendir tributo a la Patrona del Oriente venezolano, en una jornada cargada de fervor espiritual, pago de promesas y arraigo cultural que impulsa el turismo regional.

La devoción a «Vallita» se remonta a la primera mitad del siglo XVI, cuando la imagen sacra fue trasladada desde la isla de Cubagua al Valle del Espíritu Santo. Desde entonces, la virgen marina ha sido reconocida como la protectora espiritual de los marineros y pescadores, convirtiéndose en el símbolo distintivo de la identidad de los pueblos del oriente del país.

La festividad destaca por una vibrante movilización comunitaria en la que concurren familias enteras, movimientos sociales y gremios locales. La reactivación comercial de la isla se manifiesta en una alta ocupación en cadenas de hospedaje y entretenimiento como el Hotel Tibisay y su Downtown Beach Club, acompañados por una amplia red de restaurantes que promueven la gastronomía insular. La modernización de los servicios también cobra protagonismo gracias a la integración tecnológica de aliados como Ubii Pagos, facilitando transacciones ágiles para propios y turistas durante las jornadas festivas.

El desarrollo armónico de las actividades cuenta con el despliegue coordinado entre entes municipales y ejecutivos regionales, garantizando la seguridad, logística y el orden público en los principales puntos de encuentro. La celebración de la Virgen del Valle reafirma el equilibrio entre la tradición religiosa ancestral y el impulso socioeconómico del estado Nueva Esparta.
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