El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó la conmemoración del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para defender la ofensiva militar iniciada por su Administración contra Irán.
Durante su intervención en los actos solemnes celebrados en la sede del Pentágono, el mandatario estadounidense reiteró que las acciones bélicas buscan contener las amenazäs globales a la seguridad nacional de su país.
En su discurso oficial, el jefe de Estado envió un mensaje directo de respaldo a las tropas desplegadas y ratificó el compromiso de su Gobierno para evitar que la nación islámica desarrolle armamento estratégico. «Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclear», afirmó la máxima autoridad estadounidense.
El acto conmemorativo marcó un nuevo hito en la postura diplomática y militar de Washington en Oriente Medio, al vincular la memoria histórica de las víctimäs del 11S con los objetivos actuales de política exterior.
Con este pronunciamiento institucional, la Casa Blanca reafirma su estrategia geopolítica y mantiene la máxima presión militar y diplomática sobre el régimen de Teherán.
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