Venezuela cuenta con una extraordinaria riqueza ecológica, respaldada por más del 57 % de su superficie cubierta por bosques naturales. No obstante, el crecimiento urbano y el acelerado ritmo de vida moderno han propiciado un incremento en el sedentarismo y en afecciones de salud mental asociadas al distanciamiento de las áreas verdes.

Estudios científicos recientes señalan que la exposición frecuente a entornos arbolados y la interacción directa con la biodiversidad funcionan como reguladores neurobiológicos. La constante relación con la naturaleza promueve la recuperación de la atención, disminuye los niveles de estrés y reduce significativamente la necesidad de tratamientos farmacológicos para combatir condiciones como la ansiedad y la depresión.

Especialistas enfatizan que integrar la naturaleza en la planificación urbana y fomentar el uso de parques nacionales y reservas periurbanas constituye una estrategia clave de salud pública. Impulsar el acceso a los ecosistemas permite elevar la calidad de vida y el bienestar integral de toda la ciudadanía.

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto Cortesía Envato

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