La Casa Blanca se encuentra estudiando un paquete de medidas para aumentar la capacidad de refinación de petróleo en Estados Unidos durante los próximos seis meses, en respuesta al continuo incremento de los precios del crudo y a las alertas emitidas por ejecutivos del sector energético sobre una creciente crisis de suministro global. El asesor de Energía, Jarrod Agen, confirmó en el marco de las reuniones del G20 sobre Energía celebradas en Houston, Texas, que el Gobierno evalúa recurrir a la Ley de Producción para la Defensa (DPA) con el fin de flexibilizar regulaciones e impulsar inversiones a corto plazo en las instalaciones existentes.
De acuerdo con datos de la Administración de Información Energética (EIA), las plantas refinadoras estadounidenses operaron al 97,8 % de su capacidad disponible durante la primera semana de septiembre, situándose prácticamente en su límite operativo. Debido a que la construcción de nuevas plantas requiere de un margen de tiempo prolongado, la Administración estadounidense busca orientar recursos hacia la infraestructura y el almacenamiento actual para optimizar la producción en un lapso estimado de seis meses.
En paralelo a estas acciones internas, la Casa Blanca evalúa alternativas para impulsar la producción petrolera en Venezuela, cuya delegación participa en actividades del G20 en Houston y sostiene conversaciones directas con representantes de la industria petrolera estadounidense. Las iniciativas se producen en medio de advertencias del sector corporativo, donde líderes petroleros señalan la urgencia de ampliar la oferta global ante la estrechez del mercado de combustibles refinados.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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