El príncipe Harry protagonizó un particular incïdente durante la reunión anual de la Clinton Global Initiative (CGI) en Nueva York, cuando el teleprónter falló en pleno discurso sobre los riesgös de la inteligencia artificial. A mitad de su intervención, tras advertir que no quedan años para proteger a los menores de la evolución tecnológica, la pantalla se apagó, dejando al duque de Sussex en silencio antes de abandonar el escenario entre aplausos del público.
Cerca de cuarenta minutos después, y tras la participación de otros ponentes como Hillary Clinton, el duque regresó al podio para finalizar su presentación con tono irónico. «La IA se metió en mi discurso, así que me pidieron que saliera a terminarlo», bromeó ante la audiencia, cuestionando entre risas qué le habría preocupado a la tecnología sobre la segunda parte de su texto antes de retomar el hilo de su exposición.
Ya con el equipo técnico solventado, Harry enmarcó su mensaje desde su rol de padre para alertar sobre cómo la IA busca establecer vínculos emocionales con los niños, calificándola como un «adulador definitivo» capaz de simular empatía. El duque instó a regular con urgencia a las empresas tecnológicas y exigir mayor transparencia, enfatizando que la innovación digital no debe poner en riesgo la seguridad ni la salud mental de las futuras generaciones.
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