El Gobierno de Japón implementó un ajuste en sus políticas migratorias para endurecer las condiciones necesarias para la obtención de la residencia permanente en el país. La medida surge en un contexto donde tanto el turismo como la llegada de trabajadores extranjeros han registrado un incremento tras la pandemia, motivados por el debilitamiento del yen y la necesidad de las empresas locales de cubrir la escasez de mano de obra debido al envejecimiento poblacional.
Entre las nuevas disposiciones adoptadas por la Agencia de Inmigración de Japón destacan mayores exigencias económicas, como certificar ingresos anuales superiores a la media nacional y un estricto cumplimiento en el pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Asimismo, se han fijado requisitos en el dominio del idioma japonés para desenvolverse de forma autónoma en la vida cotidiana y el conocimiento de las normas sociales del país.
Las autoridades fundamentan este endurecimiento en la búsqueda de una integración social regulada, abordando tanto la inquietud ciudadana ante el rápido aumento de residentes extranjeros como la necesidad de mantener el orden en los servicios públicos.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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