Las academias europeas de ciencias (EASAC) y de medicina (FEAM) exigen regular la IA como cualquier tratamiento: con beneficios probados, riesgos evaluados y control continuo. Aunque la tecnología ayuda a agilizar diagnósticos, detectar tumores y reducir cargas administrativas, los científicos advierten que su adopción está superando la capacidad de evaluación de los hospitales.

La falta de normas claras expone a los sistemas de salud a filtraciones de datos, sesgos algorítmicos y fallos en entornos reales. Por ello, los expertos consideran prematuro delegar en la IA decisiones autónomas como el triaje en urgencias, donde un paciente gravë podría ser mal clasificado por variaciones en los datos.

Además, el informe alertã sobre la pérdida de habilidades en el personal médico por exceso de confianza. Como evidencia, señalan un estudio donde gastroenterólogos redujeron un 20 % su capacidad de diagnóstico autónomo tras acostumbrarse a depender de estas herramientas tecnológicas.

Para proteger a los usuarios, las organizaciones piden evaluar cada herramienta antes y después de su uso, notificar obligatoriamente a los pacientes cuando se aplique IA y garantizar la supervisión humana en todo el proceso.

Foto cortesía Envato

¿Qué opinas de esto?