El físico belga Francis Halzen, de 82 años de edad e impulsor del observatorio de neutrinos IceCube en la Antártida, destacó en rueda de prensa el papel decisivo de las redes neuronales avanzadas y el aprendizaje automático para identificar con certeza la Vía Láctea dentro de sus datos de investigación, un hito alcanzado tras 35 años de trabajo.
El proyecto IceCube, financiado por la Fundación Nacional para la Ciencia de EE. UU. (NSF) con una inversión de 250 millones de dólares, utiliza 5.484 detectores ópticos sumergidos en el hielo antártico para rastrear neutrinos, partículas elementales de masa ínfima y sin carga eléctrica capaces de atravesar la materia sin interactuar. La detección de estas partículas procedentes del espacio profundo resulta clave para descifrar misterios cósmicos como los agujeros negros supermasivos.
Halzen, precursor en proponer el uso de inteligencia artificial en física clásica desde 1991, señaló que la evolución reciente de estas herramientas ha transformado el análisis de datos masivos. Por su parte, Antonio Zoccoli, presidente del Instituto Italiano de Física Nuclear, subrayó que el logro de Halzen reafirma el valor de la investigación fundamental frente al predominio actual de las tecnologías aplicadas.
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